La peligrosa relación entre frotarse los ojos y el queratocono: una historia que pocos conocen
“Solo me los tallaba porque me picaban…”. La frase parece inofensiva, casi cotidiana. Sin embargo, detrás de esas palabras se esconde una realidad que muchas personas desconocen: el impacto que puede tener el hábito de frotarse los ojos de manera constante. La historia de un joven, que llamaremos Luis, refleja un caso que se repite más de lo que imaginamos.
Luis pasaba gran parte de su día frente a la computadora. Entre el cansancio visual, la irritación y una molestia persistente, comenzó a frotarse los ojos con fuerza casi sin darse cuenta. Lo hacía cada vez que sentía picazón, tensión o sequedad. Semanas después, empezó a notar que la visión se volvía más difusa, las luces parecían alargarse y los cambios en su vista eran tan frecuentes que debía actualizar sus lentes con más rapidez de la habitual.

Cuando finalmente visitó a un especialista, la respuesta fue contundente: queratocono. Esta condición, aunque no es muy conocida por el público general, tiene un impacto considerable en la calidad de vida, especialmente cuando no se detecta a tiempo. Para Luis, la sorpresa fue grande. Nunca imaginó que un gesto tan común pudiera desencadenar una alteración visual tan seria.
El queratocono ocurre cuando la córnea, que normalmente tiene una forma curva y regular, comienza a adelgazar y a proyectarse hacia adelante en forma de cono. Esa modificación impide que la luz se enfoque adecuadamente dentro del ojo, lo que genera visión borrosa, distorsión y una marcada sensibilidad a la luz. Incluso los lentes tradicionales pueden resultar insuficientes para corregir la disminución visual conforme avanza la deformación.
Aunque múltiples factores pueden influir en su aparición, uno de los comportamientos más asociados al desarrollo y progresión del queratocono es el acto repetitivo de frotarse los ojos. Lo que parece un simple alivio momentáneo puede ejercer presión excesiva sobre la córnea. Con el tiempo, esa fricción genera microtraumatismos que debilitan las fibras internas encargadas de mantener la estructura ocular. Cuando ese sostén natural se deteriora, la córnea pierde firmeza y puede empezar a deformarse.

El riesgo se incrementa en personas con ciertos antecedentes o condiciones particulares. Quienes padecen alergias oculares suelen experimentar picazón constante, lo que los lleva a frotarse los ojos repetidamente. También es más probable que surja en individuos con predisposición genética o en quienes pasan muchas horas frente a pantallas, ya que la exposición prolongada puede ocasionar sequedad ocular, parpadeo reducido y, por ende, más necesidad de frotarse.
Las consecuencias del queratocono son variadas y pueden ser progresivas. La visión borrosa, la distorsión de las imágenes y la necesidad cada vez más frecuente de cambiar la graduación de los lentes son señales frecuentes. En etapas avanzadas, la pérdida de estabilidad en la córnea puede requerir intervenciones quirúrgicas, desde procedimientos de refuerzo hasta técnicas más complejas, dependiendo de la gravedad del caso.
Prevenir esta condición es posible si se adoptan hábitos de cuidado ocular que reduzcan la irritación y eviten conductas nocivas. Los especialistas recomiendan evitar frotarse los ojos bajo cualquier circunstancia, incluso cuando la picazón sea intensa. Para quienes sufren alergias, acudir a un oftalmólogo o alergólogo permite controlar los síntomas y disminuir esa necesidad impulsiva de tocarse los ojos. El uso de lágrimas artificiales es útil para quienes permanecen muchas horas frente a pantallas, ya que ayuda a mantener la lubricación y reduce la sensación de sequedad. Además, realizar controles oftalmológicos regulares es fundamental para detectar cambios tempranos en la visión y actuar antes de que los daños avancen.
La historia de Luis, como la de muchas otras personas, deja un mensaje claro: pequeños hábitos cotidianos pueden tener consecuencias inesperadas. Comprender la importancia del cuidado ocular y actuar a tiempo es esencial para preservar la salud visual y evitar complicaciones que podrían prevenirse con simples medidas.