Consejos que te ayudarán a validar información de salud en Internet

Desde que apareció en el escenario mundial el Covid-19, las redes sociales,  nos han presentado una variada información acerca de esta pandemia, asociada en su mayoría a teorías conspirativas, tratamiento curativo  y remedios milagrosos.  Esta situación se ha repetido cada vez que se presenta una situación similar, como con la Gripe Española ocurrida entre 1918 – 1920, sólo que en esa oportunidad la humanidad no contaba con la tecnología de la información de la que disponemos hoy  día.

Dentro  de este volumen de información aparecen ofertas de salud, las cuales se prestan para engaños y estafas. Por esta razón, es fundamental aprender a ser un consumidor, bien informado y crítico, frente a este tipo de información relacionada con ciencia y salud, razón por la cual te proporcionamos una serie de pautas que pueden ser muy útiles. Recuerda que a través de éstas herramientas que te presentaremos obtendrás la veracidad de una información a través de una correcta investigación y, no dejarse llevar ante toda la avalancha de mensajes que abundan hoy en día sin una garantía de la veracidad de lo que lees.

El filtro digital mínimo: Refiere en términos generales, el verificar la veracidad de la información suministrada, mediante el cumplimiento de los siguientes aspectos:

  • Que la fuente de la información disponga de aviso legal, para saber quién es el responsable.
  • Que la información tenga fecha de publicación.
  • Que esté firmada por la persona que la haya redactado o por el propio medio o página web.
  • Citar las fuentes de información que respaldan dicha información.
  • Que no incite al consumo de un servicio o producto.

Si tomas en cuenta ésta pauta, notarás que hay mucha información falsa que intenta estafarnos para obtener un beneficio en particular.Nivel avanzado en 8 puntos: Sin embargo puede ocurrir que estos pasos anteriormente nombrados, puedan cumplirse en ciertos sitios web, aparentemente confiables.  Aun así para no sacar conclusiones precipitadas y tratándose de nuestra salud, es recomendable seguir estas sugerencias:

  • Examinar que el titulo sea apropiado y coherente con el texto. El título no bebe ser exagerado y alarmista. Debe ser ante todo veraz y conciso.
  • Dudar de los remedios milagrosos. Los avances de la ciencia siempre se han dado en progresión y en función de estudios previos.
  • Precaución con estudios de animales. Tales estudios no representan un éxito asegurado en su aplicación con personas. Como en el punto anterior, sólo es una etapa de la investigación y todavía falta por cumplirse otros pasos.
  • Estudios no reconocidos y publicados en revistas científicas autorizadas. Hay mucha información surgida de convenciones o congresos médicos cuya garantía de su veracidad, es la publicación en fuentes confiables.
  • Debe presentarse el contexto de los hechos. Como norma científica, todo estudio debe cumplir el hecho de ser un conocimiento general. Se genera para beneficio de una sociedad, es otras palabras, no puede tener un basamento individual y aislado.
  • Contener una segunda fuente. La opinión de personas calificadas en la temática tratada, representa una valiosa sustentación del argumento planteado, que refuerza y da mayor credibilidad a la información.

Los aspectos sugeridos pueden ayudarnos a convertirnos en lectores más cuidadosos y críticos de las informaciones que diariamente recibimos sobre salud. Pero tratándose de nuestro bienestar y el de la familia, es importante tener como referencia a un médico, por cuanto serán los que nos brinden mejor orientación.