Cumplió 40 y decidió cambiar su vida: el verdadero motivo de su cambio

La actriz y presentadora Gemma Atkinson ha entrado en una nueva etapa de su vida con una visión completamente diferente sobre su cuerpo, el ejercicio y el bienestar. En una reciente entrevista con Women’s Health, reveló por qué, desde que cumplió los 40 años, su manera de entrenar ha cambiado radicalmente. Ya no se trata de alcanzar una talla específica ni de seguir estándares estéticos. Hoy, su principal objetivo es sentirse fuerte, saludable y funcional, especialmente al pensar en lo que viene: la perimenopausia.

Lejos de buscar un cambio superficial, Gemma confesó que ahora su rutina de ejercicios responde a un deseo profundo de mantener su independencia física. “No es que quiera entrar en un vestido de cierta talla, sino que quiero poder levantar a mis hijos, cargar las bolsas del supermercado sin dificultad y moverme con libertad”, explicó. Este cambio de mentalidad ha sido clave para redescubrir su motivación y, al mismo tiempo, inspirar a otras mujeres que atraviesan procesos similares.

Para acompañar este nuevo enfoque, trabaja con el entrenador personal Elliott Upton, quien diseñó un plan específico acorde a sus necesidades actuales. Su semana de entrenamiento incluye un día dedicado a la fuerza intensa, otro para entrenamientos llamados complejos, uno centrado en la hipertrofia muscular, dos jornadas de cardio y, por supuesto, dos días de descanso. La constancia, un plan adaptado a sus capacidades y una buena nutrición le han permitido mejorar notablemente su estado físico.

Gemma, que es madre de dos pequeños —Mia, de cinco años, y Thiago, de uno—, atravesó dos partos por cesárea, lo que implicó una recuperación más cuidadosa y prolongada. “La segunda vez, la cicatriz estaba mucho más inflamada. Me recordaba a mí misma todo el tiempo: ‘Tu cuerpo fue intervenido en varias capas, necesitás recuperarte antes de hacer cualquier cosa’”, relató. Durante ese período, priorizó la alimentación equilibrada y esperó cerca de 14 semanas antes de retomar el ejercicio de forma ligera.

Después de más de un año de dedicación progresiva, asegura que ahora se siente mejor que nunca. “Fui volviendo poco a poco a la actividad física, a mi propio ritmo, sin presiones. Y ese proceso me trajo resultados duraderos y, sobre todo, sostenibles. Hoy estoy más fuerte que antes”, afirmó con orgullo.

Gemma también quiso derribar uno de los miedos más comunes entre quienes están comenzando a entrenar: el temor a ir al gimnasio. “Muchas personas me dicen que sienten vergüenza de empezar. Yo les pregunto: ¿vergüenza de qué? Si estás en el gimnasio, eso ya es una victoria. No importa si sos talla 24 o 8, estar ahí demuestra que querés superarte”, aseguró con firmeza.

Este enfoque honesto, realista y alejado de los extremos es, justamente, lo que la ha convertido en una voz respetada dentro del mundo del bienestar femenino. Gemma demuestra que cuidarse no es una cuestión de edad, sino de actitud. Y que, a los 40, es totalmente posible estar en la mejor forma física y emocional si se prioriza lo verdaderamente importante: la funcionalidad, el autocuidado y el amor propio.