Por qué no deberías bañar a tu gato tan seguido.

Quizás ya habrás oído alguna vez que la mayoría de los gatos -por no decir todos- son enemigos del agua y la higiene, y es que de hecho, éstos animales siempre han intentado evadir los baños y dejarse consentir por sus dueños para verse más limpios y cuidados, ésto debido a que les gusta, o sienten miedo al hacerlo y reaccionan alejándose inmediatamente del agua como si fuera un potencial peligro para éstos, pero no es así. Sigue leyendo este artículo para analizar las razones.

Los gatos han sido siempre animales independientes, incluso ellos mismos pueden ocuparse de su higiene sin ningún problema, aunque nos empeñemos en bañarlos a nuestra manera sin pensar en que ésto podría ser perjudicial para su salud. Así que si no tenías conocimiento de ésto, no te preocupes, después de todo los humanos aprendemos constantemente. En ese sentido hemos decidido compartir contigo éste artículo para entender éste estigma y evitar que éstos adorables felinos puedan sufrir tras ser bañados frecuentemente.

¿Bañar a un gato puede traer consecuencias en su salud?

Efectivamente, sí. Los gatos rechazan el agua por naturaleza y se sienten incómodos al recibir baños pero, ésto no es precisamente una respuesta por gusto. Especialistas en el cuidado de animales afirman que éstos animales producen una sustancia oleosa con propiedades antibacterianas. Lo que sucede es que ésta propia sustancia es la que los protege de agentes infecciosos, además, es un factor sumamente importante en el marcaje territorial. Si bañamos al gato constantemente, éste puede perder dichas secreciones y exponerse a una serie de problemas en su salud.Según los especialistas, la recomendación es recurrir al baño sólo en ocasiones especiales, donde nuestro gato se haya ensuciado de alguna sustancia externa que pueda provocarle alguna reacción alérgica, bien sea algún aceite o tierra. Sin embargo, hay que ser muy cuidadosos antes de hacerlo y consultar con un veterinario, quien será el encargado de darle las pautas necesarias para evitar que tu animal pueda verse afectado.Otra recomendación es adaptar a los felinos al baño desde temprana edad, precisamente a partir de sus tres meses de vida, siempre y cuando sea con una cantidad de agua limitada y sólo unas pocas veces.