Industria petrolera podría estar llegando a su fin según expertos.
La industria petrolera actualmente está pasando por uno de sus peores crisis, el año 2020 ha sido un año catastrófico para la economía a nivel mundial, algo que ha afectado gravemente a los productores del crudo, del cual sus precios va de mal en peor, antes de la pandemia el barril de oro negro se ubicaba en 80 dólares, pero luego del comienzo de la pandemia ha estado bajando hasta ubicarse 37,63 dólares, algo que ha generado el declive de la producción del crudo. Ademas los especialistas han pronosticado que la situación actual es bastante negativa.
Pero la pregunta es: ¿El fin de la era de la industria petrolera se acerca?
Según expertos a esta industria le podrían estar quedando unos 30 años de vida útil, ya que muchas maquinarias que dependen de combustible fósil pasaran a ser totalmente eléctricas. Los expertos en la materia han hablado del mayor crack económico de la historia. De hecho, mencionan algunas cifras en cuanto a la demanda de barriles de petróleo, reduciéndose en unos 20 a 30 millones de barriles diarios.
La incertidumbre generada por la pandemia, la reducción de las actividades industriales en todos
los sectores ha disminuido la demanda, por ende, el futuro del petróleo a corto y mediano plazo parece estar ligado al control del COVID y el regreso paulatino a un estado de normalidad, Pero no se trata solamente de esto, los avances tecnológicos buscan generar energía limpia que no contamine al ambiente, pero ¿esto podría afectar el futuro de la economía petrolera?
Aunque algunas de éstas tecnologías son mucho más limpias que el petróleo, todavía no se
vislumbra una que sea tan competitiva como este, ya que requiere de grandes inversiones para
cubrir la demanda del consumo energético mundial. Las cifras arrojadas por la OPEP mencionan que la demanda de energía aumentará en un 25% dentro de 20 años.
También argumentan que no hay un estudio donde se muestre una economía sostenible fuera de la industria de los hidrocarburos.
Queda esperar en los próximos años el surgimiento de nuevas tecnologías más limpias que pueden ser competitivas en el mercado del oro negro.