Dady Brieva busca distanciarse del kirchnerismo en medio de nuevas polémicas

El actor y humorista Dady Brieva volvió a instalarse en el centro del debate público tras una entrevista con Dante Gebel, donde dejó declaraciones que reavivaron la discusión sobre su vínculo con la política y su histórica cercanía al kirchnerismo. En esta oportunidad, el artista intentó marcar una diferencia entre “opinar” y “participar activamente”, una separación que generó análisis y reacciones.

Durante la conversación, Brieva sostuvo que su presencia en temas públicos fue siempre una forma de expresar sus ideas, pero que eso no debe interpretarse como una participación formal dentro del ámbito político. Según sus palabras, él nunca ocupó un rol institucional ni integró listas partidarias, por lo que considera que nunca se “metió” en política en el sentido estricto del término. Esta aclaración, sin embargo, despertó controversia debido al fuerte perfil público que desarrolló en los últimos años al hablar de temas nacionales.

El humorista explicó: «Yo no hablo de política, pero si me preguntan, contesto», intentando subrayar que sus intervenciones surgieron como respuestas espontáneas. También mencionó que, a diferencia de Miguel Del Sel, su excompañero de Midachi —quien sí desempeñó cargos públicos— él nunca tuvo ese tipo de rol. «Miguel fue candidato, embajador y diputado. Yo solo dije lo que pensaba», remarcó.

La discusión alrededor de estas afirmaciones surge porque, durante mucho tiempo, Brieva manifestó públicamente opiniones fuertes sobre diferentes gobiernos, figuras públicas y coyunturas nacionales. Sus expresiones, muchas veces difundidas en entrevistas, programas de televisión y redes sociales, lo posicionaron como un artista con una postura altamente definida, algo que él mismo reconoce, aunque ahora intenta matizar.

En la entrevista con Gebel, Brieva recordó una conversación con un productor que lo convocaba para un proyecto teatral. Según contó, la persona le preguntó si pensaba seguir opinando sobre política, algo que él interpretó como un intento de condicionarlo. Para el humorista, esa experiencia refleja cómo sus declaraciones influyeron en su carrera, generando tanto apoyo como rechazo dentro del público.

A lo largo de los años, el artista transitó un cambio notable: de ser una figura que en su etapa con Midachi convocaba a audiencias muy diversas, pasó a ser un referente asociado de manera más fuerte con una identidad política específica. Ese proceso, según el propio Brieva, tuvo efectos en su relación con productores, espectadores y colegas del medio.

Ante Gebel, el humorista insistió en que sus declaraciones fueron parte del ejercicio de su libertad de expresión, no un acto de militancia formal. Sin embargo, reconoció que ese posicionamiento tuvo impacto en su vida profesional. Para él, la pregunta que le hizo aquel productor no tenía que ver con su forma de pensar, sino con la posibilidad de que su figura generara divisiones en un espectáculo pensado para un público amplio.

Hoy, mientras busca marcar distancia de los debates más tensos, Brieva intenta volver a enfocarse en su trabajo artístico. En la entrevista transmitió la intención de no quedar encerrado en etiquetas políticas y de recuperar un vínculo más amplio con el público, aunque admitió que ese proceso no es sencillo y que la percepción social sobre su figura ya está cargada de una lectura política que él mismo contribuyó a construir.

En este nuevo intento de reposicionamiento público, el humorista busca dejar atrás la imagen de portavoz de un sector político y resaltar su condición de artista, una faceta que, según dijo, desea priorizar en esta etapa.