La mujer y los paseos por la calle.
La guapa y joven Carry de 20 años, era una chica aficionada a los retos y de mente muy abierta a quien le gustaba lo extremo, no era para nada conformista y era bastante activa en su cotidianidad. Una actitud muy energética para su corta edad, nunca dejaba de pasar buenos momentos con sus alocados amigos.
Un día, Harry la llamó diciéndole: «Anímate, vamos al centro comercial a comer helados, ven con nosotros. Estaremos los de siempre pasando un rato agradable y disfrutando» Ella le respondió sonriendo picaramente: «claro que iré, soy la alegría de ese grupo, así qué allá nos vemos. Pasaré buscando a Katy, para que se nos una«. Se ducho rápidamente, se vistió con ropa corta, como siempre lo hacía y se montó en su carro para pasar buscando a su amiga.
La recogió en la parada y juntas condujeron hasta el punto de encuentro, en el trayecto, Katy le dijo que no hiciera tantas bromas porque estarían en público. La última vez, en la montaña, se habían tomado una foto en ropa sugerente, la cual se viralizo en redes sociales.
Al llegar, enseguida encontraron al resto de los chicos y fueron a la heladería local, cada quien ordenó su sabor favorito y mientras conversaban. Harry, comentaba que casi chocaba antes de llegar “Todavía ando medio austado». Ante esto Harry quería ver algo para sacarse de la mente lo del choque. Y retó a Carry, a que hiciera algo loco en la heladería, ésta dijo comiéndose su helado de chocolate, acepto tu reto y veras lo que haré. Todos rieron y le comentaron a la chica que no perdiera la compostura.
Pero ¿Que fue lo que hizo Carry ante el reto que le desafió su amigo?
Carry se levanto y se fue a la tienda que Harry le había indicado por tener al frente vidrios, ya que sus amigos podían ver lo que ella hacía. Se montó en un pequeño banco, quedo de espalda a la tienda donde comían el helado, y se bajó la ropa por unos segundos. Todos la miraban asombrados por la picardía de Carry. Ella camino como una diva en la heladería como si nada hubiera pasado, con una gran sonrisa en el rostro. Los retos son divertidos, pero hay que pensar muy bien lo que se hace para no quedar como una loca ante los demás.