Mi perro me tiene miedo: ¿a qué se debe? ¿puedo solucionarlo?

Las personas que adoptan un perro se llenan de mucha ilusión y hacen todo lo posible para atender todas las necesidades del animal, protegerlo y brindarle mucho cariño. Sin embargo, hay canes que tienen una actitud que nos da a entender que algo no está bien. Entonces, nos cuestionamos «¿será que me tiene miedo?«.

Pueden ser muchas las razones las que derivan en esta situación. Si este es tu caso, veamos qué puede estar provocando este comportamiento hacia ti en tu perro, y cómo solucionarlo.

Cómo saber si mi perro me tiene miedo

La manera más evidente de detectar que un perro está tenso cuando te ve es directamente observando su comportamiento cuando te acercas a éste. Ahora bien, las indicaciones más claras que dan por hecho este comportamiento son:

  • Huye de inmediato cuando te acercas.
  • Se esconde.
  • Mete el rabo entre sus patas.
  • Sus orejas se echan hacia atrás y se agacha sumiso.
  • Empieza a temblar cuando te ve.
  • Se orina encima.
  • Ladra o gruñe cada vez que intentas acercarte.

Es pertinente también analizar si el comportamiento que tiene el perro es directamente hacia ti, o es un miedo a las personas en general. Este estímulo que ellos consideran como amenaza les  hace activar una alerta al actuar en un modo de supervivencia. En estos casos, es de suma importancia saber qué le pasa al animal para que piense que una persona representa una amenaza para éste.

 Motivos por los que un perro le puede temer a alguien

Socialización incorrecta. Los perros son animales muy sociables, por ello la necesidad de interactuar con todo lo que esté a su alrededor desde temprana edad. Es esencial que la socialización sea positiva durante sus primeros meses de vida. Un perro que no ha socializado correctamente puede tener miedo constante a las demás personas y animales.

Educación errónea. El adiestramiento también es otro factor crucial, y es que hay muchas personas que castigan al animal para intentarlos hacerles entender que deben mejorar su comportamiento. Cualquier forma de violencia hacia al animal NO es para nada recomendable ni será efectivo para su educación. Es necesario emplear un adiestramiento de forma positiva, brindándole premios y mucho cariño al animal cada vez que logre el objetivo y sobre todo, tener mucha paciencia en el proceso.

Experiencias traumáticas. Los perros también desarrollan el miedo y la desconfianza una vez que han tenido alguna experiencia traumática, ya sea un golpe, un grito, un castigo, el abandono, etc. A veces los peludos sienten miedo a las mujeres o simplemente a los hombres, porque alguien de ese género en concreto fue quien le hizo algún daño.

Asociación de experiencias. De igual forma, los perros le temen a situaciones, ruidos y diferentes cosas. Entonces, imagínate que cuando adoptaste a tu perro hiciste algún ruido fuerte que provocara esa reacción que asustara de inmediato al animal. Éste puede asociar ese miedo contigo, ya que te considera la fuente de dicho ruido.

¿Qué puedo hacer si mi perro me tiene miedo?

Para resolver esta situación es importante conocer la causa. No podemos convivir con nuestro animal si le producimos miedo, ya que a su vez, puede desarrollar otros problemas como estrés, ansiedad y otras enfermedades.

Lo primero que te sugerimos es que a la hora de hacerse cargo de un peludo, pidas a los antiguos dueños toda la información sobre éste: cuánto tiempo estuvo en el refugio o con su otro dueño, cómo se comportaba al principio y ahora, cómo lo encontraron, etc.

Es posible que el perro sienta miedo por algunas situaciones y malos momentos que ha pasado a lo largo de su vida. En el refugio pudo haber conocido a buenas personas y recuperar esa confianza, pero si tú lo acabas de conocer, es normal que esté a la defensiva contigo y vuelva a surgir ese miedo proveniente de recuerdos del pasado.

Para volver a ganar su confianza deberás tener en cuenta tres aspectos fundamentales: la paciencia, la comprensión, y no forzar las situaciones.

Si percibes que el perro no se siente seguro contigo, entonces intenta darle su espacio y déjale que esté tranquilo. Gánatelo poco a poco y no lo presiones. Cuando éste vaya a comer, déjale la comida y vete a otro lugar para que coma tranquilo. Incluso, puedes colocar premios que estén a su alcance, pero dejar que éste mismo sea quien los recoja.

Cuida mucho tu tono de voz cuando vayas a dirigirte a éste y jamás le grites para que venga hacia ti. ¡Demuéstrale que no eres una amenaza, sino todo lo contrario, que tiene mucho que ganar a tu lado!