¿Qué nos deja el 2020 en nuestra vida y finanzas personales?

A pocos días para finalizar el 2020, sólo nos queda analizar y reflexionar sobre todos los sucesos que acontecieron, en lo que fue un año totalmente atípico, producto de la aparición de una pandemia causada por un nuevo coronavirus, que trastocó el devenir cotidiano y la situación financiera de la mayoría de los habitantes de este planeta.

Las consecuencias inmediatas se vieron reflejadas en las economías mundiales, que a su vez afectaron el bolsillo de los ciudadanos. Pero además, nuestra cotidianidad fue cambiada radicalmente en muchos aspectos. Las restricciones se hicieron presentes como medidas sanitarias y la interacción humana fue menos física y mucho más virtual, lo que nos convirtió en mucho más adictos a la tecnología de lo que ya éramos.

Efectivamente es un año para reflexionar, con muchas cosas que revisar en lo personal y como sociedad. Nada sucede y queda como un mero recuerdo, sin que aprendamos a corregir aspectos que dábamos por sentados. Algunos de los aspectos que merece la pena revisar podrían ser los siguientes:

Adaptarnos a los cambios

Ha pasado una y otra vez a través de la historia de la humanidad. Siempre aparecen ciertos fenómenos o eventos que transforman nuestra condición de vida, algunos menos traumáticos que otros, pero que al fin y al cabo, deciden el futuro. Lo fundamental es si somos capaces de adaptarnos al cambio.

El riesgo siempre está presente

Cuando tomamos decisiones, lo hacemos pensando a futuro y como es lógico implica lo desconocido, la incertidumbre de conocer resultados concretos. A esa situación le decimos riesgo y lo experimentamos en las inversiones que hacemos. El COVID-19 quebró negocios, dejó sin trabajo a muchas personas y de alguna manera no hubo una persona que no se vio afectada por esta situación.

Lo frágil que es la vida

Nunca pensamos al comenzar este año 2020, que estaríamos en zozobra todo el año, como consecuencia de contraer el mortal virus. Pudimos constatar que estamos a un paso de la muerte y que nada nos garantiza nada. La enfermedad pudimos contraerla en cualquier parte y sin percatarnos, lo que nos hace pensar si realmente estamos preparados para este tipo de contingencias.

El distanciamiento social

La cuarentena como medida de prevención sanitaria nos agarró de sorpresa. Acostumbrados a la calle para realizar nuestras actividades comunes de trabajo, de educación, grupales, etc., nos encontramos de pronto encerrados en nuestros hogares y tuvimos que aprender a ejecutar operaciones a distancia basadas en la teoría del ensayo y el error.

La importancia del ahorro

Resulta obvio que todos estos cambios resultaron funestos para quienes sólo dependían de sus salarios para el día a día. Lo peor es que tener problemas en las finanzas, conlleva irremediablemente al endeudamiento como medida emergente, complicando aún más la situación.

Dependencia de la tecnología

Para bien, la tecnología surgió en estos momentos como nuestra mejor aliada para resolver todos los problemas surgidos como consecuencia de la pandemia. La dificultad se presentó para aquellas personas renuentes de la tecnología o que simplemente resolvían sus actividades mediante la relación social directa.

Nuevas experiencias y aprendizajes

Bien se dice que de las experiencias malas son las que de mejor se aprenden. Aquí todo se resume a la personalidad y carácter de cada persona. Los que sólo ven la vida pasar y sólo son testigos de lo que ocurre y aquellos que por el contrario se vuelven autocríticos y buscan el mejor aprendizaje que la experiencia pueda dejarles.Llegado el caso, ¿qué tipo de persona es usted? ¿Dejará que el próximo año lo agarre preparado para futuras contingencias o simplemente esperará a ver qué es lo que se presenta y resolverá al momento? Usted tiene la última palabra.